Pautas Para la Predicacion al Aire Libre (2023)

El Evangelio de Jesucristo nunca fue diseñado para ser escondido detrás de las paredes de los edificios de iglesias. La predicación al aire libre es una manera maravillosa de llevar las buenas nuevas a “las salidas de los caminos” (Mat. 22:9).

Para mí, predicar el Evangelio al aire libre ha sido un gran privilegio, permitiéndome a ver a Dios moverse en maneras poderosas y misteriosas, y dándome pequeñas visiones de lo que debe haber sido para Jesús predicar en el templo en Juan 7 (y otros lugares) —con preguntas y objeciones viniendo de toda dirección y de toda clase de persona en una multitud alborotada—y lo que era para Pablo predicar en las plazas.

En este artículo quiero compartir contigo algunas experiencias que he encontrado ser útiles en la predicación al aire libre. No he puesto estos temas en ningún orden en particular, debido a algo de lo que te darás cuenta muy pronto; al aire libre las cosas pueden ser impredecibles. Que Dios use este artículo para ayudarte a lanzarte en fe, y a través de ello acercarte más a Él.


Principiantes, Prepárense


Estos días cuando predico al aire libre, nunca tengo un mensaje escrito ya preparado. Sin embargo, sí los tenía cuando recién comencé, y recomendaría que los que sean nuevos a la predicación al aire libre se tomen el tiempo de pensar y meditar sobre lo que van a decir. Pararse por primera vez para predicar al aire libre es, para la mayoría de las personas, una experiencia angustiosa, y el solo pensar en que pueden “congelarse” en medio del mensaje es el temor de muchos. Encima de eso, normalmente vendrá la oposición de la gente, que te gritará cosas y que tratará de hacerte enojar, así que te ayudará mucho estar preparado.


Se Realista En Cuanto a la Duración de Tu Mensaje

Lo que quiero decir con esto es que a menudo he observado a personas dar sermones de entre 20 y 30 minutos al aire libre como lo harían dentro del edificio de una iglesia. Sin embargo la mayoría de la audiencia está oyendo entre 30 segundos a dos minutos, y por lo tanto está captando muy poco, o nada, del mensaje. En los días de Jorge Whitefield y Juan Wesley, muchas personas se juntaban para oír un sermón de 30 minutos a una hora, así como lo harían para un evento deportivo, pero esto no es el caso para nosotros en el día de hoy. Si la mayoría de tus oyentes sólo están ahí por dos o tres minutos, entonces te sugiero que repitas el Evangelio cada dos o tres minutos y sigas circulando tu mensaje.


Aprende a Ser Flexible

Siguiendo mi último punto, una buena práctica es pensar cómo compartir el Evangelio en varias duraciones de tiempo: un minuto, tres minutos, cinco minutos y diez minutos. Esto te permitirá estar preparado a ajustar tu predicación a cada situación.

Un grupo de nosotros antes predicaba en el lado opuesto de una parada de tranvía en las calles del centro de la ciudad de Manchester, donde teníamos una multitud ya puesta ahí de 30-50 personas durante intervalos de tres a siete minutos. Los horarios del tranvía eran impredecibles y una vez que veíamos el tranvía viniendo en la esquina, sin importar dónde estuviéramos en nuestro mensaje, teníamos 30 segundos para explicar la cruz y contarles de la oferta de la vida eterna.

También, aprende a ser flexible a las diferentes tipos de personas a quiénes estás predicando. Por ejemplo, si un judío de repente se une a la multitud o pasa por ahí, yo quizás mencionaré brevemente una profecía mesiánica como Zacarías 12:10.


No Compitas con Maquinaria Ruidosa

Así como en la situación de arriba, cuando el tranvía ya estaba muy cerca y estaba tocando su silbato, no tenía caso forzar mi voz para tratar de competir con el. En ocasiones, cuando llegaba a ser muy ruidoso, solía pausar hasta que el tren se detuviera, y cuando el ruido disminuía a un nivel razonable, tenía aproximadamente 30 segundos más, mientras que los pasajeros subían al tren.

De vez en cuando, cuando estoy predicando en las plazas de la ciudad, un vehículo ruidoso que limpia las calles pasa por donde estoy; y para que no tenga que forzar mi voz simplemente pauso mi mensaje por 30 segundos hasta que se vaya. Una situación como esta significa que tendrás que repetir algunas cosas que ya has dicho para reiterar, ya que nuevas personas pueden haberse unido a la multitud.

También, cuando escojas el lugar donde quieras predicar, asegúrate de que tal es un lugar en el cual las personas te podrán escuchar y que ningún ruido competitivo ahogue tu voz.


Escogiendo Tu Lugar

Mientras escogiendo dónde predicar, no tiene sentido competir con el ruido del tráfico, ni con un músico de la calle, ni con una tienda con un sistema de amplificación muy fuerte. Ni tiene caso predicar en un lugar donde no haya gente. Si sólo hay un poco de personas caminando por el lugar es mejor acercarte a ellos y hablar con ellos uno a uno, o uno con un grupo. Para predicar al aire libre necesitas encontrar un lugar abarrotado de gente, por donde muchos pasan con frecuencia.

Observa la dirección del viento y predica con el viento detrás de ti. Si es un viento leve esto quizás no haga ninguna diferencia, pero el predicar con un viento fuerte detrás de ti (especialmente si estás elevado) hará que tu voz sea llevada a una mayor distancia.

Con el tiempo, aprenderás a proyectar tu voz para que “rebote” de los edificios de piedra y otros objetos, para ayudarte a que se te oiga más fuerte y de más lejos.


Alza Tu Voz Como Trompeta

De la misma manera que tu cuerpo se pone más en forma con el ejercicio, tus cuerdas vocales deben hacerse más fuertes y capaces de hablar más fuerte en la medida en que prediques más. Con la práctica regular podrás predicar más fuerte y por más largas cantidades de tiempo. Una palabra de precaución:

No prediques con la garganta,

porque si lo haces, no sólo parecerás a un hombre loco, sino que además no durarás más de aproximadamente 10 minutos. Asegúrate de que tu voz venga del estomago.

La primera vez que comiences a predicar con tu “voz grande” puede parecer como si sólo fuera a un nivel con ninguna variación de tono, haciéndote parecer “severo”. Pero no te preocupes, después de un poco de tiempo cuando tu voz se haga más fuerte, y con oración, Dios te ayudará a desarrollar una voz de compasión.


Predica con Elevación. Consíguete una “Caja de manzanas”. De Preferencia una Banquita.

La elevación hace una diferencia tremenda. Muchos subestiman esto, por eso déjame repetir este principio de nuevo, porque es tan importante:
¡La elevación hace una diferencia tremenda! Eso es porque:

1) Significa que tu voz viajará más lejos. Los altavoces en los edificios están puestos en altas alturas por una buena razón. Cuando estés elevado tu voz viajará más, y también tu voz será llevada más por el viento de un lugar más alto.

2) Serás más visible y prominente. Si estás gritando mientras que estás parado en el piso en una calle, a los transeúntes parecerás un loco. Sin embargo, si estás parado sobre una banquita, entonces las personas te darán más respeto y se detendrán a escuchar, porque esto da la impresión de que tienes algo que decir.

3) Para tu propia protección. Cuando estés predicando, las personas a veces se acercarán directamente en frente de ti, y si estás en el mismo nivel que ellos, puede ser muy intimidante que las personas estén directamente en frente de tu cara. Ni podrás continuar gritando ya que la cara de alguien está solo centímetros de la tuya. Sin embargo, si estás parado sobre una banquita, cuando las personas se acerquen a ti, quizás sean agresivas, pero no es normal que aun los hombres más endurecidos traten de pelear con aquellos que parecen medir más de dos metros de altura. Piensa en un animal que hace que sus pelos se paren cuando se siente amenazado. La altura extra produce ese mismo efecto psicológico.

También, es mucho mejor llevar tu propia escalera o banquita que tener que pararte sobre bancas o escalones públicos:

Primero, porque de esa manera puedes encontrar el mejor lugar donde predicar al aire libre, y poner tu escalera ahí, en vez de ser limitado a predicar en lugares que a menudo son inferiores.

Segundo, si estás en propiedad pública, como sobre una banca, entonces no hay nada que pueda parar a un burlador agresivo a acercarse a ti.

Sin embargo, esto no es para ser legalista; por ejemplo, un día puedes estar de compras y de repente surge una gran oportunidad de predicar al aire libre. En tal caso debes predicar como Dios te presente la oportunidad, con o sin una escalera.

Dirígete al Alborotador

Uno de los peores consejos que yo he recibido es escuchar a personas decir: “Cuando un alborotado se acerca a mí, yo lo ignoro completamente, y sigo enfocado en mi mensaje y pronto este se va.”

¡Escucha! Un buen alborotador es el mejor amigo del predicador al aire libre. Una conversación entre el predicador y el alborotador puede hacer que el número de la gente escuchando cambie de solo unas cuantas personas, a algunas veces hasta cien, en solo unos minutos. ¿Quién no quisiera ver un debate animado en la calle, especialmente acerca de un tema sobre el cual la mayoría de las personas tienen opiniones fuertes?

Hazlo una prioridad orar para que Dios te envíe un buen alborotador.

Deja que el Predicador Responda al Alborotador

Cuando hay un grupo de ustedes, y el que está predicando recibe un alborotador, no cometas el error de tratar de ayudar al predicador al responder al alborotador. Esto solo hará que la atención de la gente se desvíe de la predicación. Si la persona predicando es inexperto y se siente como si eso se está convirtiendo en mucho para él, él puede sencillamente decir: “Ahora mi amigo se va a parar aquí y responder tus objeciones.”

No Uses La Apologética Centrada en el Hombre

Parece haber una cantidad creciente de personas en el día de hoy que pasan tanto tiempo usando la apologética para responder a las objeciones—y metiéndose tan profundo en sus respuestas—que el Evangelio (que es “poder de Dios para salvación”—Rom.1:16) no es predicado. He visto a predicadores del aire libre con grandes cantidades de personas escuchando demorarse 30 minutos respondiendo a objeciones hasta explicar el Evangelio. Pero durante ese tiempo muchos se han ido y han venido… algunas personas oyeron una o dos objeciones ser respondidas pero nunca oyeron cómo pueden ser salvos.

Hubo un tiempo cuando yo mismo usaba la apologética para obtener grandes multitudes de personas. Sin embargo, he cambiado mi punto de visto, ya que mucho de lo que se llama “apologética” hoy está centrado en el hombre y no es bíblico. Si un hombre siendo enjuiciado en un tribunal humano diría, “Yo no creo en los jueces ni la ley”, el juez no diría, “¡Detengan el proceso judicial! Primero debemos pasar el tiempo que sea necesario para convencer a este hombre que los jueces y la ley existen, antes de poder seguir con el juicio. O si un policía estuviera apuntando su pistola a un criminal, diciéndole que levante las manos, y el criminal dijera, “Yo no creo en pistolas”, ¡ese policía no respondería guardando su pistola! Pero eso es justo lo que muchos cristianos hacen hoy. La Palabra de Dios es la espada del Espíritu (Efe.6:17), y sin embargo cuando un incrédulo le dice a un cristiano, “Yo no creo en la Biblia”, el cristiano a menudo guardará su espada en su vaina y dejará de usarla, recurriendo nuevamente al razonamiento del hombre.

No puedes argumentar intelectualmente a las personas al Reino de Dios. Pablo nos dice en 1 Corintios 1:17 que si tratamos de predicar el Evangelio con sabiduría de palabras, vaciamos la cruz de su poder. En contraste con eso, se puede encontrar una buena descripción de la apologética bíblica en Hechos 18:28, que dice que de cómo Apolos “con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.” ¡La apologética bíblica no se trata de sabiduría de la palabras, sino de la sencilla proclamación de lo que las Escrituras dicen acerca de Jesús! También, cuando Jesús mismo estaba predicando y enseñando, Él respondió a las objeciones diciendo, “¿No habéis leído?” siempre dirigiendo a las personas a lo que decía la Palabra de Dios. Si intentas usar el razonamiento humano para persuadir a las personas, entonces su argumento será en contra de ti. Sin embargo, si simplemente les declaras lo que Dios dice en Su Palabra, entonces su argumento será en contra de Dios, y Dios nunca tiene problema alguno defendiéndose. Como lo dijo Charles Spurgeon, “Las Escrituras son como un león. ¿Quién jamás ha oído de alguien defendiendo a un león? Tan sólo suéltalo; este se defenderá a sí mismo.”

Yo usé la apologética por mucho tiempo para atraer a las personas. Y aunque a menudo predicaba a grandes cantidades de gente en aquel tiempo, nunca vi a nadie convertirse. Sin embargo, desde el primer día en que comencé a responder objeciones de la manera más bíblica—al simplemente declarar lo que las Escrituras dicen—empecé a ver a muchas personas convertirse y venir a nuestra iglesia. Y aunque ya no uso la apologética para captar la atención de las personas como antes lo hacía, el número de personas que se juntan a oír en el aire libre es igual de grande que antes.

Mi punto aquí no es dirigir la atención a los resultados, porque sin importar cómo se lleva a cabo el evangelismo, es Dios quien tiene que dar el crecimiento (1 Cor.3:6). Pero por otro lado, necesitamos darnos cuenta de que cuando hacemos la obra de Dios a la manera de Dios, podemos esperar ver la bendición de Dios. Hay un número creciente de cristianos hoy que no parecen esperar que Dios haga mucho cuando Su Palabra es predicada, y su falta de fe en Dios tiene un efecto dañino en su evangelismo. Debemos esperar que Dios convierta a las personas cuando Su Palabra es fielmente proclamada, y nunca debemos llegar a tal estado en que estemos sorprendidos cuando Él lo haga.

Mantente en Control

Lo que quiero decir con esto es que frecuentemente, mientras estés respondiendo las objeciones de una persona, otra persona quizás te grite otra objeción, exigiendo que le des una respuesta inmediata. Lo que están haciendo aquí es tratando de impedirte a responder. Cuando esto sucede simplemente dile que la otra persona vino antes que él y responderás su pregunta después de aquella. Cuando hagas esto, la persona se sentirá grosera, y su interrupción se convierte en un ataque al otro oyente en vez de uno al predicador.

Termina Todas Tus Respuestas

A menudo, en la mitad de responder una objeción, la persona que hizo la pregunta intentará a interrumpir gritando otra objeción. Y esta persona quizás siga haciendo esto cada vez que respondas otra objeción. Cuando eso suceda no cometas el error de abreviar tu respuesta y seguir a la otra objeción sin haber contestado bien la primera. Obviamente, en este caso, el alborotador realmente no está interesado en tus respuestas. Pero recuerda, otras personas están escuchando. No cometas el error de dar medias respuestas a las preguntas y no responder a ninguna completamente.

Evita las Objeciones Muy Complejas

Puede que ocasionalmente recibas una objeción (y quizás sea genuina o quizás no) que no solo demoraría un largo período de tiempo en responder (aun cinco minutos pueden ser mucho tiempo al aire libre), sino que también sea probable que, aparte de la persona con quién estés hablando, nadie más en la muchedumbre de personas tendrá la más mínima idea de lo que estés hablando. En tal caso no pierdas la mitad de tu audiencia tratando de responder la pregunta de “trivia técnica” de una persona. En esta situación yo normalmente diría, “Esto demoraría demasiado tiempo en contestar, y la mayoría de las personas no comprenderían la respuesta, pero envíame un email o habla con algunos de los que han venido conmigo,” y seguiría predicando.

Sé Claro en Tus Respuestas

En mi experiencia la mayoría de las personas dando objeciones no comprenden sus propias objeciones correctamente. Muchos solo han leído u oído algo de un escéptico al cual están felices de creer sin cuestionar. Pero al mismo tiempo, ellos no entienden lo que el escéptico realmente dijo. Entonces asegúrate de que expliques las cosas claramente, y recuerda que otras personas están escuchando, no solo la persona que hizo la pregunta.

No Prediques en “Cristianés”

Los cristianos tienen muchas palabras y frases que la persona común no entiende. O quizás los términos cristianos significan diferentes cosas a personas diferentes, como “arrepiéntete”, “andar”, “nacer de nuevo”, “justificado”, etc. Ahora, no estoy diciendo que no uses estas palabras; algunas de ellas son esenciales. Pero debemos definir claramente lo que estas significan. Explica el camino de la salvación en términos sencillos.

Mantén Tu Voz Alzada como Trompeta

Una de las primeras veces en que yo prediqué al aire libre, me grabé. Y no lo noté hasta después, cuando escuché la grabación, que cuando un grupo de muchachas se acercaron a mí e interactuamos, yo cometí el error de bajar el nivel de mi tono de voz considerablemente, como si yo solo estuviera hablando a un poco de personas de cerca en vez de a toda la plaza. Siempre mantén tu voz alta. Recuerda que cuando predicas al aire libre quieres ser oído por toda persona posible.


Estás Tratando de Ganar a las Personas y No Ofenderlas

Algún tiempo atrás un predicador al aire libre fue arrestado por predicar en contra de Santa Claus, después de recibir quejas de que niños estaban llorando. La Biblia no dice, “Id por todo el mundo y predicad en contra de Santa Claus”. El Evangelio de Jesucristo es suficientemente ofensivo sin causar ofensa donde esta no se necesite. Ni estamos ahí para predicar sobre la política. No causes una ofensa innecesaria.


Muestra Amor y Compasión


Si predicas sin amor sonarás como un metal que resuena, o un címbalo que retiñe. Tienes que orar constantemente acerca de esto. Si regularmente sales a predicar en el aire libre y levantas el nombre de Jesucristo te encontrarás con mucho odio; si no te guardas en contras de esto será muy fácil volverte frío y sin compasión.


Ora, Ora, Ora y Ora

Una de las cosas más tristes con respecto a muchos grupos que predican al aire libre es su descuido de la oración. En más de una ocasión he visto grupos de cristianos reunirse para evangelizar, y no hacer más que un breve tiempo de 5 o 10 minutos de oración. A veces las personas tendrán un gran tiempo de compañerismo antes, y quizás aun harán caber un estudio bíblico devocional y algunas palabras de ánimo, pero reducirán la oración a un “extra” añadido al final. No esperes que el Espíritu de Dios mueva si no vas a pasar tiempo de calidad esperando a Dios en oración.

Yo sugiero al menos una hora de oración (y disfrutar a Dios) antes de que salgan a evangelizar, y en eso incluyan el cantar algunos himnos alabándole a Dios. Esto quizás signifique una hora menos en las calles, pero valdrá la pena.


Examina Tus Motivaciones: ¿Es Tu Motivación Conocer y Disfrutar a Dios Más y en Una Medida Más Grande?

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
Mateo 6:33

El evangelismo debe ser dirigido por el amor a Dios y el amor al prójimo. Debes medir esto constantemente, y tener cuidado de que el evangelismo no se convierta en un rito ni en un ídolo.

Manejando a mi casa un día después de un tiempo maravilloso de predicación al aire libre—en el cual había visto a Dios mover en una manera poderosa, con multitudes de cientos de personas oyendo el Evangelio—yo estuve dando saltos de gozo y cantando con toda mi voz con “Señor Que Caiga Tu Gloria” de Matt Redman en el estéreo del carro, alabando a Dios. Luego sentí a Dios decir, “¿Por qué no me alabaste así la semana pasada, cuando solo tuvieron un poco de personas que se detuvieron a escucharles?” ¡Ay!

Es maravilloso cuando Dios atrae a grandes multitudes. Yo oro por eso, y confío en Dios quien es fiel en responder la oración y hacer cosas grandes, pero nunca debemos olvidarnos qué gran privilegio es salir como embajadores de Jesucristo y proclamar cuán grande es Dios y Su gloriosa salvación cuando solo un poco, o incluso ninguno, parece estar escuchando. Tu deseo debe ser acercarte a Jesús y llegar a conocerle en una manera más grande en todo lo que hagas. Si haces esto tu prioridad, te aseguro que Dios nunca te decepcionará. ¡Glorifícale y disfruta de Él!


Llena Tu Predicación la Escritura. Memoriza.

“Pues la palabra del rey es con potestad” (Ecl.8:4). Así como aprendí de Carlos Spurgeon, son las palabras de Dios que convierten a las personas, y no nuestras propias explicaciones. Entonces llena tu predicación con las Escrituras. Y para que puedas citar las Escrituras al aire libre, debes memorizar las Escrituras.


Llena Tu Predicación con Cristo.

El apóstol Pablo dijo, “predicamos a Cristo crucificado” (1 Cor.1:23), y sin embargo en mucho del evangelismo de hoy, Jesucristo ha sido reducido a una nota al pie de la página. Si quieres ganar a las personas para Cristo, debes predicarlo a Él.

Haz Discípulos

La gran comisión en Mateo 28:19-20 es hacer discípulos y enseñarles todas las cosas; por lo tanto cuando y donde sea posible, el evangelismo debe ser hecho en el contexto de la iglesia local. Asegúrate de que la información de tu iglesia está en tus folletos. Diles esto, cómo llegar, y ofrece llevarles ahí.

Testifica y Reparte Folletos Mientras el Predicador Está Predicando

La mayoría de los predicadores al aire libre que yo conozco no les gustan que los que están con ellos repartan folletos a la gente mientras que están predicando. El razonamiento de ellos detrás de esto es que las personas dejarán de escuchar al predicador y comenzarán a leer el folleto. Yo difiero en esto, y creo que es mejor dar un folleto a todas las personas escuchando; de otra manera muchos se irán sin un folleto. De hecho yo normalmente predico con un montón de folletos en mi mano y animo a las personas a tomar uno.

También animo a las personas conmigo a testificar discretamente a las personas que están escuchando. Al decir discretamente, me refiero a que no debes ir al medio de la multitud y testificar a las personas escuchando al predicador, y no debes ser ruidoso, si no lo que va a pasar es que dividirás la multitud, ya que la atención se dirigirá a ti. Pero quizás puedes iniciar una conversación con alguien que veas mirando a cierta distancia. Pregúntales qué piensan de lo que está siendo predicado y de ahí compárteles. Si las personas escuchando ven que tienes folletos, una Biblia y una playera evangelistica, sabrán que estás con el predicador, y muchas veces se acercarán a ti.


Lleva Puesto Ropa Evangelistica

A la verdad no puedo encontrar un versículo de las Escrituras para respaldar esto, pero Wesley y Whitefield se ponían sus sotanas de predicadores en el aire libre por una buena razón. Llevar puesto playeras iguales, con la cruz y versículos de las Escrituras en ellos ha resultado en conversaciones sinnúmero. Algunas veces las personas escuchando al predicador buscarán a otros que llevan puestos nuestras playeras evangelisticas.


Mantente Dentro de lo Legal

Aprende las leyes con respecto a dónde puedes y no puedes evangelizar. Hay suficientes buenos lugares legales donde se puede predicar sin tener que ofender innecesariamente a las personas al predicar en propiedad privada sin permiso.


Ten Cuidado de Quién se Levanta a Predicar

Cuando inicialmente comenzamos a predicar al aire libre, dejábamos la banquita o caja puesta durante el tiempo en el cual las personas hablaban. Sin embargo, hemos aprendido a cuidar la caja y llevar con nosotros la banquita, ya que ha habido musulmanes que se han levantado y predicado, y también una vez un hombre que no conocía de repente se subió sobre mi banquita y comenzó a predicar. Al principio, él parecía ser cristiano, pero resultó que era un adventista del séptimo día, y cuando un alborotador le maltrató un poco, él de repente lo empezó a perseguir hasta cruzar la calle y lo empujó en contra de la pared. Como puedes imaginar, esto para nada ayudó a nuestro testimonio.

¿Cómo Reaccionarás a la Hostilidad?

Mientras predico al aire libre, he sido pateado, golpeado, me han tirado botellas y latas, me han empujado de mi banquita, y también me han aventado muchas palabras inflamatorias. Mucho de esto se hace con el fin de hacerte reaccionar de una manera no amorosa. Todas estas son oportunidades perfectas para demostrar el amor de Cristo, al dar la otra mejilla e ir una milla más, usándolas como una ilustración del Evangelio.

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Author: Maia Crooks Jr

Last Updated: 01/27/2023

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